Domingo 19 de julio

El Dios que salva

… fue Daniel sacado del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Dios. Daniel 6:23


La escritura de hoy: Daniel 6:16-23 Amy Boucher Pye  escribe:

Condenado a cadena perpetua, Vico compartió con sus amigos su sentimiento de vacío. Cuando ellos le dijeron que Jesús llenaría ese vacío, se burló, ya que la idea de que fuera un hombre que murió y hoy viviera le parecía una fantasía. Aunque escéptico, tiempo después empezó a escuchar una emisora cristiana y a leer la Biblia. Finalmente, le pidió a Dios que se le revelara.

Su ansiedad comenzó a desvanecerse, y reflexionó: «Físicamente, estaba encarcelado entre dos enormes cercas en forma de jaula, pero mentalmente, estaba libre y protegido como Daniel en el foso con los leones». Poco después, recibió a Jesús como su Salvador.

Vico leyó la historia del Antiguo Testamento sobre Daniel, un exiliado de Judá que fue arrojado al foso de los leones. Daniel se había negado a dejar de orar a Dios tres veces al día, aun cuando el rey había firmado un edicto que prohibía toda oración durante treinta días excepto hacia él mismo (Daniel 6:6-10). Al rey «le pesó en gran manera» y lamentaba tener que castigarlo con una muerte segura entre los leones (vv. 14, 16). Pero Dios, revelando su poder y autoridad, mantuvo a Daniel a salvo, y «el rey […] se alegró en gran manera» (v. 23).

Sea cual sea nuestra circunstancia, incluso en medio de grandes dificultades, Dios nunca nos abandona. Solo necesitamos acudir a Él.

Reflexiona y ora

¿Cómo puedes encontrar seguridad en Dios? ¿Cómo puedes buscarlo para que te ayude y fortalezca hoy?

Dios, sálvame hoy.

Lunes 20 de julio

Transmítelo

… [Dios] nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación… 2 Corintios 1:4


La escritura de hoy: 2 Corintios 1:1-7 Sheridan Voysey  escribe:

Después de cincuenta y cinco años, la selección de Inglaterra llegó a la final de la Copa Europea de Fútbol. El partido con Italia se decidió por penaltis. La última oportunidad de Inglaterra recayó en un joven jugador: Bukayo Saka. Pero el guardavalla italiano desvió el tiro. Los aficionados ingleses lloraron; la Copa se perdió.

Pero pocos olvidarán lo que sucedió después. El entrenador, Gareth Southgate, se acercó al devastado Saka y lo abrazó. Sabía cómo se sentía. En 1996, él también había fallado un penalti que le costó a Inglaterra un lugar en las semifinales, y el entonces entrenador Venables lo había consolado del mismo modo.

«Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, […] el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios», dice Pablo (2 Corintios 1:3-4). Así como Southgate transmitió a Saka lo que había recibido de Venables, Pablo descubrió que el consuelo de Dios en su angustia lo capacitaba para consolar a otros en igual situación (v. 6). Nuestro «Dios de toda consolación» (v. 3) puede usar nuestras decepciones para bien. Transmitamos su consuelo para crear una cadena interminable de ánimo.

Reflexiona y ora

¿Cómo te ha consolado Dios en un tiempo de pérdida o angustia? ¿Cómo puedes transmitir ese consuelo a otra persona hoy?

Dios, ayúdame a transmitir tu consuelo.

Martes 21 de julio

Andar como Jesús

… He aquí, yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo… Amós 7:8


La escritura de hoy: Amós 7:1-9 Leslie Koh  escribe:

Abel había comprado software pirata durante años, simplemente porque era más barato. Aunque era ilegal, no sentía que fuera moralmente incorrecto; todos lo hacían. ¿Por qué debía él comprar software original tan caro? ¿Quién lo iba a controlar?

Pero después de oír una charla sobre ejemplos cotidianos de vivir conforme a los estándares de Dios, Abel —un nuevo creyente que crecía en la fe— comenzó a preguntarse: ¿Qué significa hacer lo correcto?

Abel decidió reemplazar todo su software por versiones originales. Le costó mucho más, pero, como les explicó a sus amigos: «Dios lo sabe, y Él nos llama a hacer lo correcto, ¿verdad?».

En Amós 7, Dios les recordó a los israelitas que sus estándares eran absolutos y se aplicaban a todos. Sus leyes y normas morales eran como una «plomada» (v. 8): una cuerda con peso que usaban los constructores para determinar si una pared estaba perfectamente vertical, para asegurar la integridad estructural.

Aunque misericordioso, Dios no puede comprometer su justicia, por eso envió a su Hijo Jesús a morir en nuestro lugar para pagar por nuestro pecado. La Biblia nos muestra si estamos andando en su camino o no. Por su gracia, Dios ayuda a quienes creen en Jesús a vivir como le agrada y le honra, haciendo lo correcto.

Reflexiona y ora

¿En qué aspectos de nuestra vida podemos aplicar la plomada de albañil de Dios? ¿Cómo sería «vivir rectamente» en tu vida?

Padre, ayúdame a honrarte en todo lo que hago, sea grande o pequeño.

Miércoles 22 de julio

Ritmos de gozo

Has cambiado mi lamento en baile… Salmo 30:11


La escritura de hoy: Salmo 30:4-12 Monica La Rose  escribe:

Un estudio que buscaba explorar cuánto de la sensibilidad musical de las personas es cultural y cuánto instintivo reprodujo ritmos de tambor a bebés recién nacidos mientras se monitoreaba la actividad cerebral. Descubrieron que cada vez que se omitía un golpe, las ondas cerebrales se disparaban cuando la nota faltaba, lo que mostraba que sus jóvenes mentes ya anticipaban ese golpe y reaccionaban ante su ausencia.

El estudio evoca la asombrosa manera en que Dios nos creó. Incluso nos diseñó para reaccionar con alegría ante el maravilloso regalo de la música; y como escribe David en el Salmo 30, para responder a la gracia de Dios con nuestra propia música: «[alabar] su santo nombre» (v. 4 rvc).

Sin embargo, el dolor, el agotamiento, el remordimiento o la tristeza pueden a veces pesar y amenazar con silenciar nuestras alabanzas. En su desesperación, David clamó a Dios ser liberado: «¿Qué provecho hay en mi muerte […]? ¿Te alabará el polvo?» (v. 9).

David experimentó la fidelidad de Dios cuando su gozo fue restaurado, ya que Dios convirtió su «lamento en baile» y lo «[ciñó] de alegría» (v. 11). Así como Dios sana nuestros corazones y los llena con los ritmos de gozo para los que fuimos creados, también nosotros podemos testificar: «Señor, Dios mío, te alabaré por siempre» (v. 12).

Reflexiona y ora

¿Cómo te ha ayudado la música a experimentar la gracia de Dios? ¿Cómo ha cambiado Dios tu lamento en baile?

Dios, gracias por darme alegría.

Jueves 23 de julio

Preparados para ayudar

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras… Efesios 2:10


La escritura de hoy: Efesios 2:1-10 Anne Cetas  escribe:

Mi amiga necesitaba practicar el estacionamiento en paralelo antes de su examen de conducir. Yo oraba para encontrar un lugar seguro donde enseñarle, cuando se me ocurrió ir a una iglesia cercana con un amplio estacionamiento. Después de armar lo que resultó ser un espacio de práctica poco ideal usando sillas plegables, ella hizo su primer intento de retroceder entre las sillas.

En ese momento, salió el pastor con conos naranjas, similares a los que se usan en los exámenes. Se presentó y preguntó: «¿Les servirían estos conos?». Explicó que la semana anterior su iglesia había hablado sobre formas de ayudar a los vecinos nuevos en la comunidad, ofreciéndoles usar esos conos en el estacionamiento para practicar. Se habían preparado para ayudar a otros, ¡y qué bendición fueron para mi amiga!

Preparados para ayudar a otros. Esto es exactamente lo que Dios hizo por nosotros y en nosotros. Él «preparó de antemano» buenas obras para que hagamos y cuidemos de los demás (Efesios 2:10). Pablo dice: «Somos hechura [de Dios]» (v. 10), así que servimos bajo su guía y para sus propósitos. Nuestras buenas obras son obra del Dios «rico en misericordia» (v. 4) a través de nosotros. Él nos ha preparado, y nos dará la compasión y sabiduría necesarias para llegar a los demás.

Reflexiona y ora

¿Cómo te ha dotado Dios? ¿De qué formas podrías unirte a otros para servir a tu comunidad?

Dios, muéstrame qué quieres que haga para que te vean a ti.

Viernes 24 de julio

Anclado en Dios

Esta esperanza mantiene nuestra alma firme y segura… Hebreos 6:19 (rvc)


La escritura de hoy: Hebreos 6:17-20 Patricia Raybon  escribe:

Es de mañana, y mi esposo Dan abre su teléfono para seleccionar su himno favorito, My Soul Is Anchored [Mi alma está anclada]. La letra expresa esperanza en Dios en tiempos turbulentos. Las palabras advierten sobre olas que se levantan y rompientes que golpean, pero no tambaleamos porque Dios nos sostiene firmes.

Describe perfectamente la función de un ancla de barco: lo estabiliza hundiendo sus «brazos» en el lecho marino, para evitar que derive o sea sacudido durante una tormenta violenta.

El ancla se ha convertido en un símbolo clásico de la fe cristiana, reflejando nuestra esperanza en Cristo, a quien nos aferramos en medio del caos de la vida. Como escribió el autor de Hebreos: «La [esperanza] tenemos como segura y firme ancla del alma» (Hebreos 6:19). Esta esperanza es Jesús, un terreno confiable para quienes creen en Él. Además, lo que Dios prometió lo confirmó con juramento, y en estas «dos cosas inmutables […] es imposible que Dios mienta» (vv. 17-18). Por eso, quienes se aferran a sus promesas tienen «un fortísimo consuelo» (v. 18).

Algunos se anclan en cosas poco confiables: ambición, amistades dañinas o hábitos negativos. ¡Cuánto mejor anclarse en Aquel en quien sabemos que podemos confiar! Cuando las olas golpeen a nuestro alrededor, estaremos firmes, anclados en Dios.

Reflexiona y ora

¿En qué mar tormentoso de la vida te has aferrado a Dios? ¿Por qué es Él un ancla confiable?

Dios, me aferro a ti.

Sábado 25 de julio

Servir a Dios, no al yo

Cuando Absalón vivía, levantó una torre […], a la cual le puso su nombre para que el pueblo lo recordara… 2 Samuel 18:18 (rvc)


La escritura de hoy: 2 Samuel 18:12-18 Tom Felten  escribe:

El antiguo faraón egipcio Ramsés II era tan soberbio que mandó construir numerosas estructuras en su honor, incluidos muchos monumentos con sus rasgos físicos. Uno de ellos, la colosal estatua que lleva su nombre, mide unos once metros de altura y pesa ochenta y tres toneladas, en granito rojo. Pero la edad no fue bondadosa con el orgulloso gobernante. Cuando murió, sufría de problemas dentales, artritis y cardiopatías crónicas. Algunos de sus monumentos podrían durar, pero —como todos los mortales— él falleció.

Absalón, uno de los hijos del rey David, también construyó un monumento para sí mismo (2 Samuel 18:18). Impulsado por la ira de una tragedia pasada (ver cap. 13) y por la ambición egoísta, este joven trabajó para robarle a su padre «el corazón de los de Israel» (15:6). Sin embargo, cuando intentó usurpar el trono, Dios no le permitió vencer a David, su rey ungido (1 Samuel 16:12-13), ni a sus hombres (2 Samuel 18:6). Al final, Absalón fue asesinado por traidor. Aunque su monumento aún permanecía (v. 18), murió humillado y derrotado.

Construirnos monumentos y servir a nuestro orgullo y deseos no terminará bien. Pero cuando servimos humildemente a Dios y lo amamos (Filipenses 2:3-8), encontramos verdadero significado y plenitud en su presencia.

Reflexiona y ora

¿Por qué vivir y servir para beneficio propio es un esfuerzo inútil? ¿Cómo es para ti servir humildemente a Dios?

Dios todopoderoso, ayúdame a servirte con amor y humildad.

Domingo 26 de julio

Agua viva de Cristo

… el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás… Juan 4:14


La escritura de hoy: Juan 4:7-8, 13-18, 21, 23-26 Lisa M. Samra  escribe:

Mientras contemplaba el intrincado grabado Cristo y la mujer samaritana, del artista neerlandés Rembrandt, dos detalles captaron mi atención. El primero fue la postura humilde de Jesús —inclinado, con la mano sobre el corazón— mientras le hablaba a la mujer. Debido a siglos de hostilidad entre ambos pueblos, «judíos y samaritanos no se [trataban] entre sí» (Juan 4:9). Pero Jesús se acercó con respeto y dignidad a una mujer marginada (vv. 17-18). Conocía sus luchas y le ofreció «agua viva» (v. 10) para satisfacer su necesidad más profunda: el don de la gracia que limpia y da vida, y restaura la relación con Dios.

El segundo detalle que me llamó la atención fue la sombra oscura que cubría el rostro de la mujer, simbolizando su lucha inicial por reconocer a Jesús como el Mesías, el prometido libertador de Israel. Cuando ella le dijo: «Sé que ha de venir el Mesías» (v. 25) y Él respondió: «Yo soy» (v. 26), sus ojos y su corazón se abrieron (v. 29).

Al encontrarnos con personas con sed espiritual, el ejemplo de Jesús nos recuerda hablar con humildad y bondad, orando para que Dios quite la sombra que «cegó el entendimiento de los incrédulos» (2 Corintios 4:4), de modo que puedan comprender plenamente la oferta transformadora de Cristo: agua viva.

Reflexiona y ora

¿Cómo experimentaste por primera vez el «agua viva» de Cristo? ¿Por quién puedes orar que necesite el agua viva de Jesús?

Padre, que hable de ti con bondad y humildad.